VIVE LA PALABRA
11 julio 2012, miércoles. XIV semana Tiempo ordinario
DE
LA PALABRA DEL DIA
Mateo 19,27-29:
En aquel tiempo, dijo
Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a
tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»
¿Cómo
vivir esta Palabra?
En el Evangelio encontramos la pregunta de Pedro a Jesús sobre
el futuro, sobre la recompensa que recibirán por haber seguido a Jesús: ¿Qué
nos va tocar? Es una pregunta que todos nos podemos hacer tras haber hecho algo
bueno: ¿Y cuál es la recompensa? ¿Qué conseguiremos? La recompensa de la que
habla Jesús para aquellos que lo han seguido tiene dos rasgos: sentarse en uno
de los 12 tronos para regir la tribus de Israel; y por otro, la vida eterna.
Así pues, sabemos ya la recompensa, de antemano; no es secreta, no está
oculta... ¿Qué significa sentarse en uno de los tronos para gobernar las tribus
de Israel? Significar sentarse como Dios se sienta en su trono. El trono de
Dios es la cruz. La cruz es el trono despreciable por poderosos de este mundo;
pero es el trono que Dios asume, que Dios acepta. Es el trono del Amor, es el
trono de la caridad, del servicio. Es el trono de la Vida Eterna. Sentarse en
uno de los tronos de las tribus de Israel es sentarse en el trono de Dios, en
el trono del servicio cuya recompensa es la Vida Eterna.
Esta es una sabiduría oculta a los poderosos del mundo, a los
arrogantes… Esta es la sabiduría que sale de la boca de Dios, esta es la
sabiduría del servicio, del Amor. Esta es la sabiduría de la justicia, del
derecho, de toda buena obra.
La
voz de un santo
Maestro, que no me empeñe tanto en
ser consolado, como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar;
pues dando, se recibe;
olvidando, se encuentra.
perdonando, se es perdonado;
muriendo, se resucita a la vida eterna. San Francisco de Asis
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar;
pues dando, se recibe;
olvidando, se encuentra.
perdonando, se es perdonado;
muriendo, se resucita a la vida eterna. San Francisco de Asis