Algunas sugerencias para la celebración
§ Esta propuesta
la presentamos como un material de apoyo
al que poder recurrir para preparar la Vigilia oracional, al margen de que vaya
a ser presidida por un presbítero o animada por un grupo de laicos.
§ Por
consiguiente, es importante que en cada lugar se llegue a una elaboración más
rica y más encarnada en la propia realidad.
§ La propuesta
oracional se desarrolla en cuatro momentos (Introducción, Escucha, Acogida,
Entrega) y quiere tener especialmente presente: la figura de María (que centra
nuestra atención), el tiempo litúrgico en el que estamos, y el carácter
vocacional que refleja el Sí de María.
§ Se podría
ambientar el lugar de celebración destacando cuatro espacios, bien visibles
para los participantes, en cada uno de los cuales colocamos un cartel con una
palabra y una pequeña vela.
§ Las palabras
serían ESCUCHA / ACOGIDA
/ ENTREGA /
En una posición
central, y destacada respecto a estas tres palabras, podría ir la cuarta
palabra: SÍ (con acento),
acompañada de un pequeño cirio (más llamativo que las otras velas) y una cuna
vacía.
§ También habría
que ver si conviene comenzar con poca luz, e ir intensificándola a medida que
va avanzando la celebración.
§ Habría que
decidir si las lecturas del Evangelio se hacen desde el ambón o desde cada uno
de los lugares donde están situadas las palabras mencionadas.
§ Sugerimos que
el Comentario a cada texto evangélico sea leído por dos personas. En cada lugar
habrá que considerar si una pareja lee los tres Comentarios o si conviene que
haya tres parejas, una para cada Comentario.
§ Los gestos o
los cantos son puramente orientativos. En función del tipo de personas que
forman la Asamblea habrá que pensar en gestos y cantos más clásicos o
más juveniles.
1. INTRODUCCIÓN
MONICIÓN INICIAL
Bienvenidos
a esta vigilia de la Inmaculada. En la víspera de su fiesta, cuando
ya anochece, queremos orar con María, nuestra madre; alabar a Dios, que ha
hecho cosas grandes en ella; cantar su misericordia, que no cesa “de generación
en generación”.
Pero
al mismo tiempo que mostramos nuestro agradecimiento al Señor, queremos también
aprender de María su capacidad de escucha, acogida y entrega;
esa capacidad que le lleva a decir SÍ al plan de Dios.
Ella
supo esperar y soñar con caminos de paz, de justicia y de libertad; con ella, podemos avanzar
mejor en nuestro camino de Adviento.
§ CANTO INICIAL (nos ponemos en
pie)
§ ORACIÓN de SALUDO
Dios, Padre y Madre,
que nos quieres con locura:
Gracias por estar reunidos
en tu presencia.
En este anochecer,
queremos sentirnos en
comunión
con todos los hombres y
mujeres
que buscan y se interrogan,
que caminan y se cansan,
que sufren y padecen,
que fracasan y se levantan.
Queremos unirnos en este
Adviento
a todas las personas que
confían y esperan,
que ponen la mano en el
arado
y quieren roturar una vida
más feliz,
una tierra más habitable,
un hogar común más libre,
un futuro de paz.
Dios de Bondad,
Tú sabes que en nuestro
caminar,
muchas veces,
avanzamos entre claros y
oscuros,
nos perdemos y vagamos sin
rumbo,
ciegos y con el corazón
herido.
Hoy, Señor,
necesitamos sentir tu
cercanía en medio de la noche,
dejándote encontrar por
quienes te buscan.
Necesitamos que abras
nuestros ojos
y cures nuestras heridas;
queremos reconocerte
como el Dios de los pobres
que sufren,
para percibir que, contigo,
es posible la Justicia y la Esperanza,
la construcción de un mundo
más humano y fraterno.
Esta noche oramos
acompañados de María.
Prepara nuestros corazones,
como lo hiciste con ella,
y alienta nuestra fe para
que, animados por tu Palabra,
sigamos preparando los
caminos de nuestro Salvador.
¡Gracias, Señor!
2. ESCUCHA
§
LECTURA
Alguien
proclama esta primera parte del Evangelio
Del Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, el
ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a
una virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de
la familia de David. La virgen se llamaba María.
Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate,
llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas
palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.
Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has
encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al
que pondrás por nombre Jesús. Será grande, será llamado Hijo del Altísimo, el
Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al
pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»
Palabra del Señor
§
GESTO
Alguien enciende la vela situada delante de la palabra
ESCUCHA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y durante el rato de oración silenciosa que
viene a continuación?
§
ORACIÓN EN SILENCIO,
CON AYUDA DE UN BREVE COMENTARIO
Dos personas hacen una lectura cálida, pausada y dialogada de un texto breve, que ayude a que la Palabra proclamada resuene
y se encarne en nuestros corazones. Aquí sólo ofrecemos algunas ideas que
habría que formular.
q
Es impresionante contemplar la escena: Dios se hace
presente y cercano a María, una mujer sencilla, de pueblo, sin méritos
especiales que llamen la atención... La grandeza de Dios visita la pequeñez
humana, una visita que se convierte en encuentro de amor.
q
Y Dios le habla a María; lo hace con cariño, le habla al
corazón, diciéndole que no tenga miedo y que se ponga contenta, porque algo
grande va a acontecer... Es realmente llamativo...
Instantes de silencio
q
Esta noche, María merece nuestra felicitación, y Dios
nuestro agradecimiento, por todo lo que entonces aconteció. No nos cansemos de
dar gracias por todo ello, esta noche... y todos los días.
q
Sin embargo, aquel encuentro ya pasó. Lo grande de esta
noche, lo llamativo, lo impresionante es que el mismo Dios que un día visitó a
María, hoy, ahora mismo, quiere actualizar aquel
encuentro con cada uno de nosotros.
Instantes de silencio
q
¡Esto sí que es un auténtico milagro! Las palabras del
ángel a María, esta noche están siendo dichas para ti y para mí.
q
Aunque parezca mentira, Dios se ha fijado en cada una de
nosotras y nosotros, a pesar de nuestra pequeñez y nuestras miserias, y se ha
empeñado en hablarnos al corazón desde el cariño...
Instantes de silencio
q
Esta noche Dios nos llama a no tener miedo, a dejarnos
contagiar por su alegría, a estar abiertos a lo que nos pueda proponer, porque
va a ser algo grande...
q
Esta noche es propicia para dar gracias por todas las ocasiones
en las que Dios nos ha visitado con anterioridad; pero también para pedir
perdón por aquellas en las que nos encontró con el corazón cerrado o distraído.
Instantes de silencio
q
Y ahora, pidamos la fuerza del Espíritu para que esta noche
Dios nos encuentre con el corazón abierto a la escucha de su Palabra. Hoy Dios
nos habla desde la experiencia de María, pero también desde la experiencia de
los pobres, de la gente que sufre, de quienes aún no conocen de verdad a Dios,
ni se han sentido visitados por Él...
q
El Adviento nos recuerda que este mundo sigue necesitado de
salvación y de Esperanza auténtica, y la ESCUCHA es la primera condición para
luego poder decir Sí a Dios y a los hermanos. Pidamos generosidad para
responder a lo que Dios espera de nosotros.
Dejamos unos instantes de silencio...
§
RESPUESTA COMUNITARIA
Lector:
María Inmaculada, llena de
gracia,
estamos aquí para alabar a Dios
que ha hecho en ti maravillas.
Todos:
(cantando... esta respuesta u otra similar...
(En Dios pongo mi esperanza y confío en su Palabra)
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos
salva.
Lector:
Santa María, pobre y humilde,
enséñanos a vivir con sencillez
y a vaciarnos de nosotros mismos,
para llenarnos de Dios.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos
salva.
Lector:
Santa María, fiel y obediente,
escuchaste la Palabra de Dios y
la guardaste,
supiste confiar y ponerte en sus manos;
ayúdanos a escuchar, creer y confiar.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos
salva.
Lector:
Santa María, Madre de
misericordia,
haznos sensibles al dolor de
quienes sufren,
solidarios con cuantos nos
necesiten;
ayúdanos a cambiar nuestro duro
corazón
por un corazón como el tuyo.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos
salva.
Lector:
María, mujer de silencio y
escucha,
modelo de contemplación,
enséñanos a orar, a meditar,
a guardar la Palabra de Dios
hasta que dé fruto.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos
salva.
§ AVE MARÍA
(Nos ponemos en
pie y recitamos juntos, despacio, el Ave Maria)
Dios te salve, María...
(nos sentamos)
3.
ACOGIDA
Alguien
proclama esta segunda parte del Evangelio
Del Evangelio según San Lucas
María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso,
si yo soy virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y
el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá
de ti será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel está esperando un hijo en
su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del
embarazo; porque para Dios, nada es imposible.»
Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase
en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.
Palabra del Señor
§
GESTO
Alguien enciende la vela situada delante de la palabra
ACOGIDA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto
y durante el rato de oración silenciosa
que viene a continuación?
§
COMENTARIO
q María, inicialmente, quedó totalmente sorprendida. ¿Quién era ella para
dar a luz al Salvador de este mundo? ¿Cómo podía hacerse realidad aquello de quedar
embarazada por la acción del Espíritu?.
q Sin embargo, María se fió; lo puso todo en manos de Dios y creyó de
verdad que para Él nada es imposible. ¡Gracias, María! ¡Porque te fiaste de
Dios, fue posible el nacimiento de nuestro Salvador!
Instantes de silencio
q Lo trágico de nuestro mundo es que muchas personas viven como si Jesús no
hubiera nacido. De nada les sirve que Jesús haya nacido físicamente hace dos
mil años, si aún no ha nacido en sus vidas y en sus corazones.
q Ese es el motivo por el que hoy Dios sigue empeñado en convertir cada día
en una nueva Navidad; esa es la razón por la que Dios sigue llamando a personas
como María. Personas, como tú y como yo, mujeres y varones, dispuestos a dejarse
fecundar por Dios, por la fuerza de su Espíritu, para dar a luz a Cristo en
medio de nuestro mundo...
Pero... ¿encontrará Dios en nosotros una acogida y una disponibilidad
como la de María?
Instantes de silencio
q Hoy nuestro mundo sigue necesitando testigos de la fe; personas que, como
María, respondan con generosidad a la llamada de Dios. Seguimos necesitando
laicas y laicos de buena calidad cristiana; pero también necesitamos con urgencia
sacerdotes, religiosas, religiosos... todas esas vocaciones específicas que
entre todos tenemos que cultivar y potenciar.
q ¿Cuál es la llamada que Dios te ha hecho? ¿Cómo estás respondiendo? ¿Te
preocupas de apoyar las distintas vocaciones de quienes te rodean?
No tengas miedo y atrévete a decirle a Dios, una vez más: ¡Aquí me tienes
para lo que quieras! ¡Cuenta conmigo! Y si Dios te pide generosidad en tu
respuesta, no mires tu pequeñez y tu fragilidad. Haz como María: confía y
recuerda que para Dios nada es imposible.
Instantes de silencio
§
RESPUESTA COMUNITARIA
Lector:
Gracias, María, por tu apertura a
la llamada de Dios.
Gracias, porque supiste aceptar
dócil y generosamente el Plan de Dios en tu vida. Enséñanos a decir con
alegría: Sí, Amén, ¡Señor, cuenta conmigo para lo que quieras!
Todos: (cantando... esta respuesta u
otra similar)
Madre de todos
los hombres, enséñanos a decir “Amén”.
Lector:
Gracias, Señor, por la Iglesia en
la que hemos nacido a la fe.
Sigue purificándola para que,
como María, sea santa e inmaculada.
Todos: (cantando...
esta respuesta u otra similar)
Madre de todos
los hombres, enséñanos a decir “Amén”.
Lector:
Pedimos por los pobres, por los
que sufren y lloran, por todas las personas que necesitan nuestro apoyo,
nuestra lucha por la justicia, nuestro SÍ generoso.
Todos:
(cantando... esta respuesta u
otra similar)
Madre de todos
los hombres, enséñanos a decir “Amén”.
Lector:
También necesitan nuestro Sí las
víctimas de la violencia y de la injusticia; las mujeres marginadas y
maltratadas, todas las personas que luchan por alcanzar su dignidad y sus
derechos. Que no les defraudemos.
Todos:
(cantando... esta respuesta u
otra similar)
Madre de todos
los hombres, enséñanos a decir “Amén”.
Lector:
Contigo, María, seguimos orando
por todas las personas –niños, jóvenes y
adultos– que necesitan seguir creciendo en la fe y en el amor. También pedimos
por nosotras y nosotros. Que no nos dejemos seducir por los engaños del mundo y
vivamos en fidelidad al Evangelio.
Todos:
(cantando... esta respuesta u
otra similar)
Madre de todos
los hombres, enséñanos a decir “Amén”.
§ ORACIÓN A DOS COROS
(Nos ponemos en
pie y recitamos juntos, despacio, esta oración)
Señor Dios nuestro,
hoy, queremos decirte con
María:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD
Frente a un mundo roto
por tantas clases de
violencia,
por tantas formas de
injusticia,
por tanta soledad y
desarraigo,
queremos decirte:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD
Frente a un mundo herido
por tantos ídolos opresores,
por tantos títeres
manipulados,
por tantas expresiones del
mal,
por tanto rechazo de Dios,
queremos decirte:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD
(y cantamos...)
Cuando
la noche se acerque, y se oscurezca la fe
Madre de todos los
hombres, enséñanos a decir “Amén”.
Cuando el dolor nos oprima y
la ilusión ya no brille.
Madre de todos los
hombres, enséñanos a decir “Amén”.
(nos sentamos)
4. ENTREGA
Del Evangelio según San Lucas
En aquellos días, María
se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa
de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el
saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu
Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto
de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto
tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
Dichosa tú, que has
creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.
Palabra del Señor.
§
GESTO
Alguien enciende la vela situada delante de la palabra
ENTREGA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y durante el rato de oración silenciosa que
viene a continuación?
§
COMENTARIO
q María no se quedó ensimismada, ni se creyó la reina del mundo, por la
visita de Dios o por su respuesta generosa.
q El ángel le había hablado de su parienta Isabel, alguien que la
necesitaba en su ancianidad; y allá se fue, “aprisa”, nos dice el Evangelio, a
la montaña. María había entendido bien que decir Sí a Dios, conlleva decir Sí a
los hermanos que nos necesitan.
Instantes de silencio
q Fue un encuentro gozoso que confirmó lo anunciado por el ángel: en la
lógica de Dios, somos dichosos cuando nos atrevemos a creer en Él y poner
nuestra vida en sus manos.
q En la lógica de Dios – esa lógica
que sólo entienden las personas de corazón sencillo – somos dichosos cuando
convertimos nuestra vida en entrega y servicio a los hermanos; y esa es nuestra
dicha, porque sabemos – al igual que María – que “cuando Dios promete, siempre
cumple”.
Instantes de silencio
§
GESTO
Alguien enciende la vela situada delante de la palabra SÍ.
§ RESPUESTA COMUNITARIA
(Recitamos despacio, esta oración, a dos coros)
Gracias, María, porque supiste vivir con valentía el desafío de la fe.
Gracias por tu fortaleza en el dolor y en el misterio.
Gracias por la fecundidad de tu amor.
Gracias, porque colaboraste con Dios
para que el don de la fe fuera posible en cada uno de nosotros.
Enséñanos a acoger con ternura las paradojas del Señor,
que sólo se revela en lo escondido y en lo pequeño.
Ayúdanos a ser fecundos en el sencillo amor de cada día.
Hoy queremos
unirnos más a ti,
y seguirte en esa búsqueda arriesgada,
que tú convertiste en encuentro con Dios y con los hermanos.
Esta noche,
queremos hacer nuestras tus palabras, María,
y brindárselas a Dios.
Aquellas con las que expresaste tu agradecimiento
al Dios de la vida y de los pobres;
aquellas palabras en las que mostraste con seguridad
que, con el Dios de la Justicia y la Misericordia,
este mundo ya había empezado a cambiar.
María, sigue siendo para todos
Madre y compañera de camino
en nuestro vivir de cada día.
(Nos
ponemos en pie, y cantamos o recitamos)
Mi alma glorifica al Señor, mi Dios.... (si se canta)
§ MAGNIFICAT
(si se recita) Lc
1, 46-55.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi
salvador;
porque ha mirado la humillación de su
sierva.
Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus
fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
a favor de Abraham y su descendencia por
siempre.
Gloria al Padre.
(Alguien motiva la oración de los
hermanos y recitamos juntos el Padre nuestro...)
§ PADRE
NUESTRO
§ ORACIÓN
DE DESPEDIDA
Santa María, ejemplo de
caridad,
te pusiste al servicio de
todos,
viviste para los demás,
enséñanos a servir,
enséñanos a amar.
María, mujer de
esperanza,
Virgen del Adviento,
que adelantaste, con tu
respuesta,
la llegada del Mesías,
que sepamos tener
nuestras lámparas
encendidas.
Gracias, Señor, por esta Vigilia
oracional con María.
Tu Palabra sigue estimulando
nuestra fe.
El testimonio de María nos sigue
orientando hacia Ti
y nos impulsa a la entrega
generosa.
Haznos testigos de tu Esperanza
gozosa.
Te lo pedimos a Ti,
que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Amén.
§ CANTO DE DESPEDIDA
(elegir un canto
apropiado, en función de las circunstancias)
-
-
SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA,
MANTEN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA. (bis)
____________________________________________________
VIGILIA INMACULADA CON EL HIMNO AKATHISTOS
| a) Monición: |
«El dogma de la Inmaculada
Concepción, proclamado el 8 de diciembre de 1.854 por el Papa Pío IX, confiesa:
“...la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de
pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia
y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo
Salvador del género humano.” Con la definición de este dogma
culminó un largo proceso de reflexión eclesial, bajo el impulso del Espíritu
Santo, sobre la figura de la Virgen María, que permitió conocer, de modo más
profundo, las inmensas riquezas con las que fue adornada para que pudiera
ser digna Madre del Hijo eterno de Dios. »
El Akáthistos es un gran himno de acción de
gracias de la liturgia oriental griega que medita sobre el misterio de la
Maternidad Divina. Akáthistos quiere decir "no sentado". Se le
llama así porque, a diferencia de otros himnos en la liturgia bizantina, se
canta y escucha de pie, como el
Evangelio, en señal de especial reverencia. La Iglesia oriental lo
considera como expresión de su doctrina y piedad hacia la Madre de Dios. En el rito bizantino ocupa un lugar
privilegiado y goza de su propia fiesta: el quinto sábado de Cuaresma, llamado
precisamente por eso “Sábado de Akáthistos”.
b)
Escuchamos:
María de Nazaret
María de Nazaret, Virgen
fiel a la Palabra,
que del ángel una noche
escuchó,
y ella tan sólo respondió:
“Hágase lo que has
dicho, he aquí
la esclava del Señor”.
María, María,
te llenaste del Espíritu
de Dios.
María, María,
la Esperanza se hizo
vida por amor.
María de Nazaret
vive siempre en la
presencia del Señor.
María vive con fe
sostenida en Aquel que
la escogió.
1º.- Parte Histórica
Salve, por ti resplandece
la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.
Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, lucero que
el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del
Dios que se encarna.
Salve, por ti la
creación se renueva;
Salve, por ti el
Creador nace niño.
¡Salve, Virgen y Esposa!
2) Conociendo la Santa que era a Dios
consagrada, al arcángel Gabriel le decía: "Tu mensaje es arcano a mi oído
y difícil resulta a mi alma; insinúas de Virgen el parto, exclamando:
¡Aleluya!”
3) Deseaba la Virgen comprender el misterio y al heraldo divino pregunta:
"¿Podrá dar a la luz criatura una Virgen?” Responde, te ruego. Reverente, Gabriel contestaba
y así le cantaba:
Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos sus dogmas.
Salve, celeste
escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que
llevas los hombres al cielo.
Salve, de angélicos coros solemne portento;
Salve, de turba infernal lastimero flagelo.
Salve, inefable, la
Luz alumbraste;
Salve, a ninguno
dijiste el secreto.
Salve, del docto
rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente
¡Salve,
Virgen y Esposa!
4) La virtud de lo Alto la cubrió con su sombra e hizo Madre a la Esposa
Inviolada.
Aquel seno por Dios fecundado germinó como fértil arada para todo el
que busca la gracia y aclama: ¡Aleluya!
Cantamos: Ave María
1.- Dios te salve, María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
AVE MARÍA, AVE MARÍA,
AVE MARÍA, AVE MARÍA.
2.- Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte, amén,
ahora
y en la hora de nuestra muerte, amén.
5) Con el Niño en su seno, presurosa María, a su prima
Isabel visitaba. El pequeño en el seno materno exultó al oír el saludo, y con
saltos, cual cantos de gozo, a la Madre aclamaba:
Salve, oh tallo
del verde Retoño;
Salve, oh rama
del Fruto incorrupto.
Salve, al pío
Arador tú cultivas;
Salve, tú plantas
quien planta la vida.
Salve, oh campo
fecundo de gracias copiosas;
Salve, oh mesa
repleta de dones divinos.
Salve, un Prado
germinas de toda delicia;
Salve, al alma
preparas Asilo seguro.
Salve, incienso
de grata plegaria;
Salve, ofrenda
que el mundo concilia.
Salve, clemencia
de Dios para el hombre;
Salve, del hombre
con Dios confianza.
6)
Con la mente en tumulto, inundado de dudas, el prudente José se debate. Te
conoce cual Virgen intacta; desposorios secretos sospecha. Al saber que es
acción del Espíritu, exclama: ¡Aleluya!
7)
Los pastores oyeron los angélicos coros que al Señor hecho
hombre cantaban. Para ver al Pastor van corriendo; un Cordero inocente
contemplan que del pecho materno se nutre, y a la Virgen le cantan:
Salve, Nutriz del
Pastor y Cordero;
Salve, aprisco de fieles
rebaños.
Salve, barrera a las
fieras hostiles;
Salve, ingreso que
da al Paraíso.
Salve, por ti con la
tierra exultan los cielos;
Salve, por ti con
los cielos se alegra la tierra.
Salve, de Apóstoles
boca que nunca enmudece;
Salve, de Mártires
fuerza que nadie somete.
Salve, de fe
inconcuso cimiento;
Salve, fulgente
estandarte de gracia.
Salve, por ti es
despojado el averno;
Salve, por ti
revestimos la gloria.
¡Salve, Virgen y
Esposa!
Cantamos: Estrella y Camino
ESTRELLA Y CAMINO
PRODIGIO DE AMOR
DE TU MANO, MADRE,
HALLAMOS
A DIOS.
Todos los siglos están
mirando hacia ti,
todos escuchan tu voz
temblando en un sí,
cielos y tierra se dan
en tu corazón
como
un abrazo de paz, ternura y perdón.
9) Contemplaron los
magos entre brazos maternos al que al hombre plasmó con sus manos.
Comprendieron que era Él su Señor, a pesar de su forma de esclavo; presurosos
le ofrecen sus dones y a la Madre proclaman:
Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;
Salve, aurora del místico
Día.
Salve, tú apagas hogueras de errores;
Salve, Dios Trino al creyente revelas.
Salve, derribas
del trono al tirano enemigo;
Salve, nos
muestras a Cristo el Señor y el Amigo.
Salve, nos has liberado de bárbaros ritos;
Salve, nos has
redimido de acciones de barro.
Salve, destruyes
el culto del fuego;
Salve, extingues
las llamas del vicio.
Salve, camino a
la santa templanza;
Salve, alegría de
todas las gentes.
10) Portadores y
heraldos de Dios eran los magos de regreso, allá en Babilonia. Se cumplía el
oráculo antiguo cuando a todos hablaban de Cristo,
sin pensar en el necio de Herodes que no canta:
¡Aleluya!
11)
En Egipto iluminas con la luz verdadera persiguiendo el error tenebroso. A tu paso
caían los dioses, no pudiendo, Señor, soportarte; y los hombres, salvados de engaño, a la Virgen aclaman:
Salve, levantas al
género humano;
Salve, humillas a todo el
infierno.
Salve, conculcas
engaños y errores;
Salve, impugnas del
ídolo el fraude.
Salve, oh mar que
sumerge al cruel enemigo;
Salve, oh roca do beben sedientos de Vida.
Salve, columna de
fuego que guía en tinieblas;
Salve, amplísima nube
que cubres el mundo.
Salve, nos diste el
Maná verdadero;
Salve, nos sirves
Manjar de delicias.
Salve, oh tierra por
Dios prometida;
Salve, en ti fluyen
la miel y la leche.
Salve, ¡Virgen y
Esposa!
12)
Simeón el anciano, al final de sus días, de
este mundo dejaba la sombra. Presentado le fuiste cual niño, mas, al verte cual
Dios poderoso, admiró el arcano designio y gritaba: ¡Aleluya!
Cantamos: Quiero Decir que Sí
Quiero decir que sí,
como tú, María,
como tú, un día,
como tú, María.
Quiero negarme a mí,
como tú, María,
como tú, un día,
como tú, María.
Quiero entregarme a Él,
como tú, María,
como tú, un día,
como tú, María.
2º.- Parte dogmática
(Misterios de la fe)
13)
Renovó el Excelso de este mundo las leyes
Germinando en un seno incorrupto
Asombrados por
este prodigio
a la Santa cantamos:
Salve, azucena de intacta belleza;
Salve, corona de
noble firmeza.
Salve, la suerte futura revelas;
Salve, la angélica vida desvelas.
Salve, frutal exquisito que nutre a los fieles;
Salve, ramaje
frondoso que a todos cobija.
Salve, llevaste en el seno quien guía al errante;
Salve, al mundo entregaste quien libra al esclavo.
Salve, plegaria ante el Juez verdadero;
Salve, perdón del que tuerce el sendero.
Salve, atavío que cubre al desnudo;
Salve, del hombre supremo deseo.
Salve, ¡Virgen
y Esposa!
14) Ante
el Parto admirable, alejados del mundo, hacia el cielo elevamos la mente. El
Altísimo vino a la tierra con la humilde semblanza de un pobre y
enaltece hasta cumbres de gloria a quien canta: ¡Aleluya!
Salve, mansión que contiene el Inmenso;
Salve, dintel del augusto Misterio.
Salve, de incrédulo equívoco anuncio;
Salve, del fiel inequívoco orgullo.
Salve, carroza del Santo que portan querubes;
Salve, sitial del que adoran sin fin
serafines.
Salve, tú sólo has unido dos cosas opuestas:
Salve, tú sola a la vez eres Virgen y Madre.
Salve, por ti fue borrada la culpa;
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.

Salve, esperanza de bienes eternos.
Escuchamos:
Hágase en mi
María, alégrate, el
Señor se ha fijado en ti.
La belleza de tu alma ha enamorado al Creador.
No temas, tu gozo es Él.
Su Espíritu desciende hoy
y la gracia se derrama hasta llenar tu corazón.
El mejor regalo es tu Sí, María.
Hágase en mi según tu palabra.
He aquí la esclava del Señor (Bis).
Tu cuerpo, azucena en flor,
da la carne al hijo de David.
Eres madre porque nada hay imposible para Dios.
La
canción más bella es tu Sí, María.
Hágase
en mi según tu palabra.
He
aquí la esclava del Señor (Bis).
Llena de gracia,
María, acoge a tu Señor.
Llena de gracia,
María, eres Madre de Dios.
La
oración más pura es tu Sí, María.
Hágase
en mi según tu palabra.
He
aquí la esclava del Señor (Bis).
17) Oradores
brillantes como peces se callan ante ti, Santa Madre del Verbo. Cómo ha sido
posible no entienden ser tú Virgen después de ser Madre. El prodigio admiramos tus
fieles, y con fe proclamamos:
Salve, sagrario de arcana Sapiencia;
Salve, despensa
de la Providencia.
Salve, por ti se
confunden los sabios;
Salve, por ti el
orador enmudece.
Salve, por ti se
aturden sutiles doctores;
Salve, por ti
desfallecen autores de mitos;
Salve, disuelves
enredos de agudos sofistas;
Salve, rellenas
las redes de los Pescadores.
Salve, levantas
de honda ignorancia;
Salve, nos llenas
de ciencia superna.
Salve, navío del
que ama salvarse;
Salve, oh puerto
en el mar de la vida.
¡Salve,
Virgen y Esposa !
8) Por salvar todo el
orbe, el Divino Alfarero hasta el mundo bajó, porque quiso. Por ser Dios era Él
Pastor nuestro; se mostró por nosotros Cordero; como igual sus iguales atrae;
cual Dios oye:
¡Aleluya!
19)
Virgen, Madre de Cristo. Baluarte
de vírgenes y de todo el que en ti se refugia el divino Hacedor te dispuso, al
tomar de ti carne en tu seno; y enseña a que todos cantemos en tu
honor, oh Inviolada:
Salve, columna de sacra pureza;
Salve, umbral de la vida perfecta.
Salve, tú inicias la nueva progenie;
Salve, dispensas bondades divinas.
Salve, de nuevo engendraste al nacido en
deshonra;
Salve, talento infundiste al hombre
insensato.
Salve, anulaste a Satán seductor de las
almas;
Salve, nos diste al Señor sembrador de los
castos.
Salve, regazo de nupcias divinas;
Salve, unión de los fieles con Cristo.
Salve, de vírgenes Madre y Maestra;
Salve, al Esposo conduces las almas.
¡Salve, Virgen y
Esposa!
20) Impotente es el
canto que alabar presumiera de tu gracia el caudal infinito. Como inmensa es la
arena en la playa pueden ser nuestros himnos, Rey Santo, mas no igualan los
dones que has dado a quien canta:
¡Aleluya!
Cantamos: Gracias, Madre
TÚ NOS LLEVAS A JESÚS.
GRACIAS, MADRE, POR TU
SILENCIO,
TÚ ILUMINAS NUESTRA FE.
Gracias
porque eres muy sencilla,
gracias
porque eres llena de gracia,
gracias
Madre, gracias.
Gracias
por tu vida tan callada,
gracias
porque vives la Palabra,
gracias
Madre, gracias.
21) Como antorcha luciente del que
yace en tinieblas resplandece la Virgen María. Ha encendido la Luz increada; su
fulgor ilumina las mentes y conduce a la ciencia
celeste suscitando este canto:
Salve, oh rayo
del Sol verdadero;
Salve, destello de Luz sin ocaso.
Salve, fulgor que
iluminas las mentes;
Salve, cual
trueno enemigos aterras.
Salve, surgieron
de ti luminosos misterios;
Salve, brotaron
en ti caudalosos arroyos.
Salve, figura
eres tú de salubre piscina;
Salve, tú limpias
las manchas de nuestros pecados.
Salve, oh fuente
que lavas las almas;
Salve, oh copa
que vierte alegría.
Salve, fragancia
de ungüento de Cristo;
Salve, oh Vida
del sacro Banquete.
¡Salve, Virgen y
Esposa !
23) Celebrando tu parto, a
una voz te alabamos como templo viviente, Señora. Ha
querido encerrarse en tu seno el que todo contiene en su mano, el
que santa y gloriosa te ha hecho, el que enseña a cantarte:
Salve, oh tienda del Verbo divino;
Salve, más grande que el gran Santuario.
Salve, oh Arca que Espíritu dora;
Salve, tesoro inexhausto de vida.
Salve, diadema preciosa de reyes devotos;
Salve, orgullo glorioso de sacros ministros.
Salve, firmísimo alcázar de toda la Iglesia;
Salve, muralla invencible de todo el Imperio.
Salve, por ti
enarbolamos trofeos;
Salve, por ti sucumbió el adversario.
Salve, remedio eficaz de mi carne;
Salve, inmortal salvación de mi alma.
¡Salve, Virgen
y Esposa !
Cantamos:
María, la Madre Buena
Tantas
cosas en la vida
nos
ofrecen plenitud
y
no son más que mentiras
que
desgastan la inquietud.
Tú
has llenado mi existencia
al
quererme de verdad,
yo
quisiera madre buena amarte más.
En
silencio escuchabas
la
Palabra de Jesús,
y
la hacías pan de vida
meditando
en tu interior.
La
semilla que ha caído
ya
germina y está en flor,
con
el corazón abierto cantaré.
AVE
MARÍA, AVE MARÍA,
AVE
MARÍA, AVE MARÍA.
Desde
que yo era un niño
has
estado junto a mí,
y
guiado de tu mano
aprendí
a decir “sí”.
Al
calor de la esperanza
nunca
se enfrió mi fe,
y
en la noche más oscura fuiste luz.
No
me dejes, madre mía,
ven
conmigo al caminar,
quiero
compartir mi vida
y
crear fraternidad.
Muchas
cosas en nosotros
son
el fruto de tu amor,
la plegaria más sencilla cantaré.
Acto de consagración al corazón inmaculado de María
Madre de Cristo y Madre Nuestra,
al conmemorar la Inmaculada Concepción,
deseamos unirnos a la consagración que tu Hijo hizo de sí mismo:
Yo por ellos me consagro,
para que ellos sean consagrados en la verdad (Jn 17, 19),
y renovar nuestra consagración, personal y comunitaria,
a tu Corazón Inmaculado.
Te saludamos a ti, Virgen Inmaculada,
que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.
Madre de la Iglesia: ilumina a todos los fieles cristianos de España
en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad;
protege con tu amparo materno a todos los hombres y mujeres
de nuestra patria en los caminos de la paz, el respeto y la prosperidad.
¡Corazón Inmaculado!
Ayúdanos a vencer la amenaza del mal
que atenaza los corazones de las personas e impide vivir en concordia:
¡De toda clase de terrorismo y de violencia, líbranos!
¡De todo atentado contra la vida humana,
desde el primer instante de su existencia
hasta su último aliento natural, líbranos!
¡De los ataques a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, líbranos!
¡De toda clase de injusticias en la vida social, líbranos!
¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!
¡De las ofensas y desprecios a la dignidad del matrimonio
y de la familia, líbranos!
¡De la propagación de la mentira y del odio, líbranos!
¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!
¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!
Acoge, oh Madre Inmaculada,
esta súplica llena de confianza y agradecimiento.
Protege a España entera y a sus pueblos,
a sus hombres y mujeres.
Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos
la luz de la esperanza. Amén.
Bendición final y despedida
Notas de MARÍA en la Sagrada EscrituraLos escritos neotestamentarios que fueron siendo compuestos poco a poco y de forma diversa como expresión de la fe y respuestas a contextos comunitarios con inquietudes diferentes; tomados en su conjunto nos muestran un progreso de la toma de conciencia de María, la madre del Señor. «Conocido Cristo y fundada suficientemente su fe, no podía ignorarse ni ocultarse la excelencia de su Madre»[1]. El NT tiene una intención prioritariamente cristológica. María no es en ningún caso el centro de los escritos. En esto podemos apreciar una diferencia esencial con algunos escritos apócrifos, como es el caso del Protoevangelio de Santiago, centrado por completo en la persona de María. Lo que los escritos cánonicos refieren de María está siempre en íntima relación y dependecia de Cristo. La presencia de María es concomitante aunque imprescindible. Hay un progreso desde la mujer anónima de Gálatas 4,4 hasta aquella que Jesús llama «Mujer» en el evangelio según san Juan. De forma resumida el cuadro siguiente pretende mostrar este iter:
Marialogía en Gálatas:
María, la mujer garante de la humanidad de Jesucristo. El misterio de la Encarnación se dio con ella y no sin ella. María es colaboradora de la realización del designio divino. Aún sin decir su nombre, pertenece a la esencialidad del núcleo de la fe cristiana.
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Marialogía de Marcos:
María es la madre de Jesús y tiene nombre propio.
María vive en Nazaret, inserta en la familia, en su pueblo y cultura. Es una mujer normal y conocida. Jesús es referido a ella.
María viaja con los suyos para ver qué le pasa a su hijo. Salió a buscarlo.
Jesús amplia los lazos familiares más allá de la sangre. María escuchó a Jesús y no le impidió seguir su camino.
María es visitada por Jesús y sus discípulos en Nazaret.
El evangelio leído en su conjunto nos deja este mensaje: Jesús es el hijo del Bendito y de María.
María es la única mujer, relacionada con Jesús, con nombre propio antes de la Pascua. Las demás lo adquieren después con la muerte de Jesús.
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Marialogía de Mateo:
María está inserta en la cadena de mujeres valientes y significativas de Israel. Con ellas Dios lleva a cabo sus designios de manera admirable y decisiva.
La que engendra es María. Nunca se dijo algo más subversivo contra el patriarcalismo.
María concibe a Jesús del Espíritu Santo
María es la esposa del justo José, viven en reciprocidad su misión respecto a Jesús.
María es la virgen madre del Enmanuel, prefigurada en la Is 7,14.
La madre es inseparable del hijo: quien busque ver a Jesús la encontrará con él.
La suerte del hijo, persecución, muerte, envuelve la vida de la madre.
María es una mujer normal inserta en la vida familiar de Nazaret.
Jesús amplia su familia: la familiaridad con Jesús es don por la realización de la voluntad de Dios.
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Marialogía de Lucas:
María es una joven de Nazaret, esposa de José.
María es la hija de Sión, elegida por Dios, tiene un nuevo nombre: kejaritomene
María goza del auxilio del Señor para su misión.
María siente, es inteligente, dialoga con el Señor.
El misterio de la Trinidad actúa en María, haciendo posible la concepción de Jesús.
María es la sierva del Señor, en la línea de los siervos del Señor. Dio su consentimiento libre y confiado al plan de Dios. Es el comienzo del nuevo pueblo de Dios: haremos cuanto ha dicho el Señor-Hágase en mi lo que has dicho.
María es el “arca de la nueva alianza”
María es la creyente: felicitada por haber creido lo que le fue dicho por el Señor. Su fe es paragonable a la de Abraham.
María es la madre de mi Señor.
María, es una anawin que canta la liberación de Dios
María es y será la Bienaventurada que proclamarán todas las generaciones.
María symbalousa, guarda y confronta las cosas en su corazón
María y José cumplidores de la Ley del Señor, educaron a Jesús como hijo de la Ley
María vivió en profundidad el tallo de la Palabra de Dios
María mujer de los interrogantes, peregrina en la fe.
María, proclamada dichosa por Jesús, porque escuchó y cumplió la palabra de Dios, es la discípula sabia.
María tiene en la Iglesia naciente un puesto relevante. La Iglesia ora con María y recibe su testimonio. Paralelismo entre la Iglesia en Pentecostés y María en la anunciación. La Iglesia tiene en María su modelo.
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Marialogía de Juan:
La madre de Jesús en el comienzo (Caná) y en el final de la manifestación de Jesús (Cruz): siempre.
La madre de Jesús es la mujer de la nueva alianza
La madre de Jesús atenta a la humanidad, dialoga con Jesús, le presenta la necesidad.
La madre de Jesús indica a los servidores: haced lo que el os diga
La madre de Jesús con la Iglesia naciente
La madre de Jesús recibe una misión en la Pascua: ser madre del discípulo amado.
La madre de Jesús: don de la Pascua para la comunidad.
La actitud del discípulo amado respecto a María: acogerla como propia
La mujer vestida de sol y de parto. La Iglesia y María pueden identificarse.
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María prefigurada en el AT al lado del mesías:
Is 7,14: la almah; Miq 5,2-3: la yoledah; Gén 3,15: la nueva Eva, la mujer preanunciada en el protoevangelio.
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Es innegable el testimonio del NT sobre María: 152 versículos, de los cuales 90 en Lucas; por tanto, la Iglesia primitiva ha manifestado y nos ha transmitido a María como dato esencial de nuestra fe. En ella encontramos a la mujer, a la madre del Señor, su misión y la relevancia de la importancia de la reciprocidad varon-mujer según en el plan de Dios.
María es una figura histórica, una mujer real de su época, inserta en la penumbra de lo cotidiano, asociada al misterio de Cristo y del pueblo de la nueva Alianza. María es simbólica e histórica, «se ha de evitar disociar historia y símbolo. María es simbólica e histórica. Simbólica porque histórica»[2].
María es de orden teológico, integrada con la presentación e interpretación que hace la Escritura de Jesucristo. No es una presentación biográfica, sino fundamentalmente trascendente, que pone al creyente de cada generación en contacto con el misterio de la fe que profesa sobre un firme fondo histórico.
María aparece siempre como una persona en relación, nunca como una figura aislada, separada y mucho menos independiente del conjunto de la obra redentora de Cristo, sino siempre formando parte de un todo más amplio y de orden trascendente que es la historia de la salvación centrada en Cristo.
María está ligada a este Centro, al dirigirnos hacia Él nos encontramos también con ella necesariamente. Nuestro Dios es el Dios encarnado y la encarnación se da con ella. No es sólo una madre biológica, sino que Dios mismo ha respetado el principio de reciprocidad mujer-varón al comenzar la nueva creación.
María es cumplimiento y profecía, las perícopas marianas «se presentan como piezas de un mosaico mucho más amplio. Ya desde el AT la figura y la misión de María se presentan como envueltas en la penumbra de los oráculos proféticos y de las instituciones de Israel. En los umbrales del NT se levanta sobre el horizonte de la historia de la salvación como síntesis ideal del antiguo pueblo de Dios y como madre del Cristo Mesías»[3].
A la luz de María según las Escrituras, el mensaje sobre el ser, la dignidad y la misión de la mujer en el mundo y en la Iglesia, es una denuncia y profecía. Denuncia de los límites impuestos a las mujeres por las culturas androcéntricas y patriarcales. Profecía del nuevo orden inaugurado con la Encarnación del Verbo. Aún no hemos sacado todas las consecuencias de la Encarnación de la Palabra de Dios realizada con esta sencilla mujer y su Cuerpo entregado, gracias al ministerio de la mujer. Su más estrecha socia, sigue recordando a cada generación la llamada a no poner límites al Amor que quiere difundirse por toda la tierra y a abrir nuevos espacios para un co-protagonismo, que en cristiano es co-servicio, que no pueda ser limitado (cf. Ga 3,28
En María confesamos que se ha realizado una generación virginal de Jesús, sin participación de varón, pero el término de la fe es claro que es el generado: Jesús, encarnación de la segunda persona de la santísima Trinidad. Pudiera la naturaleza hacer la singularidad de que una mujer genere sin participación de varón, de hecho lo hizo, pero de ahí no se concluiría que la persona generada fuera divina. Confesar esto es acto de fe cristiano. El signo puede ser visto como milagro, pero no es él quien da la fe, sino que es la fe la que «ve y lee» el signo. La fe es consentimiento y adhesión libre a la persona que lo ha hecho posible. Pertenece al terreno de las relaciones de confianza y es base del amor. El milagro ayer, como hoy, no concluye nada, concluimos las personas y la conclusión ha de incidir en la vida práctica: «muestrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe». ¿Cree de verdad la asamblea de los creyentes en Cristo unánimemente en la mujer como ha creído Dios mismo?
Dios es padre y madre
El amor maternal tiene su fundamento último en Dios que es padre y es madre, es ternura infinita, puede ser llamado sin prejuicios y sin escándalo Dios Madre. La paternidad y la maternidad son participación en el amor total del que sólo Dios es fuente. No hay competitividad por llamar a Dios Madre y a María también. Dios hace partícipe a María, de forma singular, y a todas las madres de su maternidad. La Escritura misma nos muestra esto. A pesar del contexto patriarcal y de dominio del varón en que fueron escritos los textos, la Escritura deja claro que también Dios es Madre. Las características que se describen en algunos pasajes son maternales. Así:
Dios ha concebido y dado a luz al pueblo (Nm 11,12), cuidando de su nacimiento y desarrollo, contribuyendo a su formación (os 11,1-3; 4; Deut 1,31-33). El pueblo le pertenece (Ex 4,21-22). Les ofrece el perdón y la salvación (Jer 31,20). El amor divino es descrito como quien acaricia tiernamente a su hijito (Oseas 1,4). Le ha enseñado a andar y le ha prodigado todos los tiernos cuidados que una madre prodiga a su hijo: le ha tratado como a un niño de pecho, lo ha alzado hasta sus mejillas; se ha inclinado hacia él y le ha dado de comer. Se le conmueven las entrañas: es Dios y no hombre (Oseas 11,8.9).
El emeth y rahamin de Dios remiten al amor gratuito, al corazón maternal[4].
Jesús llamaba Dios abbá, expresando su intima familiaridad y la experiencia de la comunicación de toda de la vida la primera persona de la Trinidad a la segunda. El padre-madre es la fuente de la vida que se comunica en primer lugar al hijo por generación eterna. Amor generante, Amor generado, Amor comunicado íntimamente y sin escisión. Circulación fluida nunca agotada ni agotadora, sino vivificante y vivificadora, sin principio ni fin, principio y fin de todo y de todos y todas. Puesto que se da totalmente es gozo total «hay más alegría en dar que en recibir». Todo es reciprocidad, nada de competitividad ni dominio.
El ser humano, hombre y mujer, están llamados a reproducir en sí la imagen de Dios. En María ya se ha realizado. (María Dolores Ruiz)