María INMACULADA


Algunas sugerencias para la celebración
  
§  Esta propuesta la presentamos como un material de apoyo al que poder recurrir para preparar la Vigilia oracional, al margen de que vaya a ser presidida por un presbítero o animada por un grupo de laicos.

§  Por consiguiente, es importante que en cada lugar se llegue a una elaboración más rica y más encarnada en la propia realidad.

§  La propuesta oracional se desarrolla en cuatro momentos (Introducción, Escucha, Acogida, Entrega) y quiere tener especialmente presente: la figura de María (que centra nuestra atención), el tiempo litúrgico en el que estamos, y el carácter vocacional que refleja el Sí de María.

§  Se podría ambientar el lugar de celebración destacando cuatro espacios, bien visibles para los participantes, en cada uno de los cuales colocamos un cartel con una palabra y una pequeña vela.

§  Las palabras serían  ESCUCHA / ACOGIDA / ENTREGA /
En una posición central, y destacada respecto a estas tres palabras, podría ir la cuarta palabra: (con acento), acompañada de un pequeño cirio (más llamativo que las otras velas) y una cuna vacía.

§  También habría que ver si conviene comenzar con poca luz, e ir intensificándola a medida que va avanzando la celebración.

§  Habría que decidir si las lecturas del Evangelio se hacen desde el ambón o desde cada uno de los lugares donde están situadas las palabras mencionadas.

§  Sugerimos que el Comentario a cada texto evangélico sea leído por dos personas. En cada lugar habrá que considerar si una pareja lee los tres Comentarios o si conviene que haya tres parejas, una para cada Comentario.

§  Los gestos o los cantos son puramente orientativos. En función del tipo de personas que forman la Asamblea habrá que pensar en gestos y cantos más clásicos o más juveniles.

1. INTRODUCCIÓN

 MONICIÓN INICIAL

Bienvenidos a esta vigilia de la Inmaculada. En la víspera de su fiesta, cuando ya anochece, queremos orar con María, nuestra madre; alabar a Dios, que ha hecho cosas grandes en ella; cantar su misericordia, que no cesa “de generación en generación”.

Pero al mismo tiempo que mostramos nuestro agradecimiento al Señor, queremos también aprender de María su capacidad de escucha, acogida y entrega; esa capacidad que le lleva a decir al plan de Dios.

Ella supo esperar y soñar con caminos de paz, de justicia  y de libertad; con ella, podemos avanzar mejor en nuestro camino de Adviento.

 §  CANTO INICIAL        (nos ponemos en pie)

§  ORACIÓN  de  SALUDO     
 (nos sentamos, y la recitamos a dos coros, despacio)

Dios, Padre y Madre,
que nos quieres con locura:
Gracias por estar reunidos en tu presencia.

En este anochecer,
queremos sentirnos en comunión
con todos los hombres y mujeres
que buscan y se interrogan,
que caminan y se cansan,
que sufren y padecen,
que fracasan y se levantan.

Queremos unirnos en este Adviento
a todas las personas que confían y esperan,
que ponen la mano en el arado
y quieren roturar una vida más feliz,
una tierra más habitable,
un hogar común más libre,
un futuro de paz.

Dios de Bondad,
Tú sabes que en nuestro caminar,
muchas veces,
avanzamos entre claros y oscuros,
nos perdemos y vagamos sin rumbo,
ciegos y con el corazón herido.
Hoy, Señor,
necesitamos sentir tu cercanía en medio de la noche,
dejándote encontrar por quienes te buscan.

Necesitamos que abras nuestros ojos
y cures nuestras heridas;
queremos reconocerte
como el Dios de los pobres que sufren,
para percibir que, contigo,
es posible la Justicia y la Esperanza,
la construcción de un mundo
más humano y fraterno.

Esta noche oramos acompañados de María.
Prepara nuestros corazones, como lo hiciste con ella,
y alienta nuestra fe para que, animados por tu Palabra,
sigamos preparando los caminos de nuestro Salvador.
¡Gracias, Señor!


2. ESCUCHA


§  LECTURA


Alguien proclama esta primera parte del Evangelio


Del Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.

Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.
Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande, será llamado Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»
Palabra del Señor


§  GESTO

Alguien enciende la vela situada delante de la palabra ESCUCHA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y  durante el rato de oración silenciosa que viene a continuación?



§  ORACIÓN EN SILENCIO, CON AYUDA DE UN BREVE COMENTARIO


Dos personas hacen una lectura cálida, pausada y dialogada de un texto breve, que ayude a que la Palabra proclamada resuene y se encarne en nuestros corazones. Aquí sólo ofrecemos algunas ideas que habría que formular.

q  Es impresionante contemplar la escena: Dios se hace presente y cercano a María, una mujer sencilla, de pueblo, sin méritos especiales que llamen la atención... La grandeza de Dios visita la pequeñez humana, una visita que se convierte en encuentro de amor.
q  Y Dios le habla a María; lo hace con cariño, le habla al corazón, diciéndole que no tenga miedo y que se ponga contenta, porque algo grande va a acontecer... Es realmente llamativo...

Instantes de silencio

q  Esta noche, María merece nuestra felicitación, y Dios nuestro agradecimiento, por todo lo que entonces aconteció. No nos cansemos de dar gracias por todo ello, esta noche... y todos los días.
q  Sin embargo, aquel encuentro ya pasó. Lo grande de esta noche, lo llamativo, lo impresionante es que el mismo Dios que un día visitó a María, hoy, ahora mismo, quiere actualizar aquel encuentro con cada uno de nosotros.

Instantes de silencio

q  ¡Esto sí que es un auténtico milagro! Las palabras del ángel a María, esta noche están siendo dichas para ti y para mí.
q  Aunque parezca mentira, Dios se ha fijado en cada una de nosotras y nosotros, a pesar de nuestra pequeñez y nuestras miserias, y se ha empeñado en hablarnos al corazón desde el cariño...

Instantes de silencio

q  Esta noche Dios nos llama a no tener miedo, a dejarnos contagiar por su alegría, a estar abiertos a lo que nos pueda proponer, porque va a ser algo grande...
q  Esta noche es propicia para dar gracias por todas las ocasiones en las que Dios nos ha visitado con anterioridad; pero también para pedir perdón por aquellas en las que nos encontró con el corazón cerrado o distraído.

Instantes de silencio

q  Y ahora, pidamos la fuerza del Espíritu para que esta noche Dios nos encuentre con el corazón abierto a la escucha de su Palabra. Hoy Dios nos habla desde la experiencia de María, pero también desde la experiencia de los pobres, de la gente que sufre, de quienes aún no conocen de verdad a Dios, ni se han sentido visitados por Él...
q  El Adviento nos recuerda que este mundo sigue necesitado de salvación y de Esperanza auténtica, y la ESCUCHA es la primera condición para luego poder decir Sí a Dios y a los hermanos. Pidamos generosidad para responder a lo que Dios espera de nosotros.


Dejamos unos instantes de silencio...


§  RESPUESTA COMUNITARIA


Lector:
María Inmaculada, llena de gracia,
estamos aquí para alabar a Dios
que ha hecho en ti maravillas.
Todos:                     
(cantando... esta respuesta u otra similar...
(En Dios pongo mi esperanza y confío en su Palabra)
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

Lector:
Santa María, pobre y humilde,
enséñanos a vivir con sencillez
y a vaciarnos de nosotros mismos,
para llenarnos de Dios.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

Lector:
Santa María, fiel y obediente,
escuchaste la Palabra de Dios y la guardaste,
supiste confiar y  ponerte en sus manos;
ayúdanos a escuchar,  creer y confiar.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.
Lector:
Santa María, Madre de misericordia,
haznos sensibles al dolor de quienes sufren,
solidarios con cuantos nos necesiten;
ayúdanos a cambiar nuestro duro corazón
por un corazón como el tuyo.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

Lector:
María, mujer de silencio y escucha,
modelo de contemplación,
enséñanos a orar, a meditar,
a guardar la Palabra de Dios hasta que dé fruto.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.



§  AVE MARÍA                


(Nos ponemos en pie y recitamos juntos, despacio, el Ave Maria)


            Dios te salve, María...
(nos sentamos)

3.  ACOGIDA


Alguien proclama esta segunda parte del Evangelio

Del Evangelio según San Lucas

María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.

También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo; porque para Dios, nada es imposible.»

Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.
Palabra del Señor


§  GESTO

Alguien enciende la vela situada delante de la palabra ACOGIDA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y  durante el rato de oración silenciosa que viene a continuación?



§  COMENTARIO



q  María, inicialmente, quedó totalmente sorprendida. ¿Quién era ella para dar a luz al Salvador de este mundo? ¿Cómo podía hacerse realidad aquello de quedar embarazada por la acción del Espíritu?.
q  Sin embargo, María se fió; lo puso todo en manos de Dios y creyó de verdad que para Él nada es imposible. ¡Gracias, María! ¡Porque te fiaste de Dios, fue posible el nacimiento de nuestro Salvador!

Instantes de silencio

q  Lo trágico de nuestro mundo es que muchas personas viven como si Jesús no hubiera nacido. De nada les sirve que Jesús haya nacido físicamente hace dos mil años, si aún no ha nacido en sus vidas y en sus corazones.
q  Ese es el motivo por el que hoy Dios sigue empeñado en convertir cada día en una nueva Navidad; esa es la razón por la que Dios sigue llamando a personas como María. Personas, como tú y como yo, mujeres y varones, dispuestos a dejarse fecundar por Dios, por la fuerza de su Espíritu, para dar a luz a Cristo en medio de nuestro mundo...
Pero... ¿encontrará Dios en nosotros una acogida y una disponibilidad como la de María?

Instantes de silencio

q  Hoy nuestro mundo sigue necesitando testigos de la fe; personas que, como María, respondan con generosidad a la llamada de Dios. Seguimos necesitando laicas y laicos de buena calidad cristiana; pero también necesitamos con urgencia sacerdotes, religiosas, religiosos... todas esas vocaciones específicas que entre todos tenemos que cultivar y potenciar.
q  ¿Cuál es la llamada que Dios te ha hecho? ¿Cómo estás respondiendo? ¿Te preocupas de apoyar las distintas vocaciones de quienes te rodean?
No tengas miedo y atrévete a decirle a Dios, una vez más: ¡Aquí me tienes para lo que quieras! ¡Cuenta conmigo! Y si Dios te pide generosidad en tu respuesta, no mires tu pequeñez y tu fragilidad. Haz como María: confía y recuerda que para Dios nada es imposible.

Instantes de silencio


§  RESPUESTA COMUNITARIA

 

Lector:
Gracias, María, por tu apertura a la llamada de Dios.
Gracias, porque supiste aceptar dócil y generosamente el Plan de Dios en tu vida. Enséñanos a decir con alegría: Sí, Amén, ¡Señor, cuenta conmigo para lo que quieras!

Todos:    (cantando... esta respuesta u otra similar)
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.


Lector:
Gracias, Señor, por la Iglesia en la que hemos nacido a la fe.
Sigue purificándola para que, como María, sea  santa e inmaculada.

Todos:    (cantando... esta respuesta u otra similar)
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.


Lector:
Pedimos por los pobres, por los que sufren y lloran, por todas las personas que necesitan nuestro apoyo, nuestra lucha por la justicia, nuestro SÍ generoso.

Todos:    (cantando... esta respuesta u otra similar)
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.


Lector:
También necesitan nuestro Sí las víctimas de la violencia y de la injusticia; las mujeres marginadas y maltratadas, todas las personas que luchan por alcanzar su dignidad y sus derechos. Que no les defraudemos.

Todos:    (cantando... esta respuesta u otra similar)
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.


Lector:
Contigo, María, seguimos orando por todas las personas –niños,  jóvenes y adultos– que necesitan seguir creciendo en la fe y en el amor. También pedimos por nosotras y nosotros. Que no nos dejemos seducir por los engaños del mundo y vivamos en fidelidad al Evangelio.

Todos:    (cantando... esta respuesta u otra similar)
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.



§  ORACIÓN A DOS COROS  


(Nos ponemos en pie y recitamos juntos, despacio, esta oración)


Señor Dios nuestro,
hoy, queremos decirte con María:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD

Frente a un mundo roto
por tantas clases de violencia,
por tantas formas de injusticia,
por tanta soledad y desarraigo,
queremos decirte:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD

Frente a un mundo herido
por tantos ídolos opresores,
por tantos títeres manipulados,
por tantas expresiones del mal,
por tanto rechazo de Dios,
queremos decirte:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD

(y cantamos...)

Cuando la noche se acerque, y se oscurezca la fe
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

Cuando el dolor nos oprima y la ilusión ya no brille.
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

(nos sentamos)

4.  ENTREGA


Del Evangelio según San Lucas

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.
Palabra del Señor.

§  GESTO


Alguien enciende la vela situada delante de la palabra ENTREGA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y  durante el rato de oración silenciosa que viene a continuación?


§  COMENTARIO


q  María no se quedó ensimismada, ni se creyó la reina del mundo, por la visita de Dios o por su respuesta generosa.
q  El ángel le había hablado de su parienta Isabel, alguien que la necesitaba en su ancianidad; y allá se fue, “aprisa”, nos dice el Evangelio, a la montaña. María había entendido bien que decir Sí a Dios, conlleva decir Sí a los hermanos que nos necesitan.

Instantes de silencio

q  Fue un encuentro gozoso que confirmó lo anunciado por el ángel: en la lógica de Dios, somos dichosos cuando nos atrevemos a creer en Él y poner nuestra vida  en sus  manos.
q  En la lógica de Dios –  esa lógica que sólo entienden las personas de corazón sencillo – somos dichosos cuando convertimos nuestra vida en entrega y servicio a los hermanos; y esa es nuestra dicha, porque sabemos – al igual que María – que “cuando Dios promete, siempre cumple”.

Instantes de silencio


§  GESTO


Alguien enciende la vela situada delante de la palabra SÍ.

§  RESPUESTA COMUNITARIA     

 (Recitamos  despacio, esta oración, a dos coros)

Gracias, María, porque supiste vivir con valentía el desafío de la fe.
Gracias por tu fortaleza en el dolor y en el misterio.
Gracias por la fecundidad de tu amor.
Gracias, porque colaboraste con Dios
para que el don de la fe fuera posible en cada uno de nosotros.

Enséñanos a acoger con ternura las paradojas del Señor,
que sólo se revela en lo escondido y en lo pequeño.
Ayúdanos a ser fecundos en el sencillo amor de cada día.

Hoy queremos unirnos más a ti,
y seguirte en esa búsqueda arriesgada,
que tú convertiste en encuentro con Dios y con los hermanos.

Esta noche,
queremos hacer nuestras tus palabras, María,
y brindárselas a Dios.
Aquellas con las que expresaste tu agradecimiento
al Dios de la vida y de los pobres;
aquellas palabras en las que mostraste con seguridad
que, con el Dios de la Justicia y la Misericordia,
este mundo ya había empezado a cambiar.

María, sigue siendo para todos
Madre y compañera de camino
en nuestro vivir de cada día.


(Nos ponemos en pie, y cantamos o recitamos)


Mi alma glorifica al Señor, mi Dios.... (si se canta)


§  MAGNIFICAT (si se recita)            Lc 1, 46-55.


      Proclama mi alma la grandeza del Señor,
      se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
      porque ha mirado la humillación de su sierva.

      Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
      porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
      su nombre es santo,
      y su misericordia llega a sus fieles
      de generación en generación.

      El hace proezas con su brazo:
      dispersa a los soberbios de corazón,
      derriba del trono a los poderosos
      y enaltece a los humildes,
      a los hambrientos los colma de bienes
      y a los ricos los despide vacíos.

      Auxilia a Israel, su siervo,
      acordándose de su misericordia
      como lo había prometido a nuestros padres
      a favor de Abraham y su descendencia por siempre.
      Gloria al Padre.


(Alguien motiva la oración de los hermanos y recitamos juntos el Padre nuestro...)



§  PADRE NUESTRO



§  ORACIÓN DE DESPEDIDA

Santa María, ejemplo de caridad,
te pusiste al servicio de todos,
viviste para los demás,
enséñanos a servir, enséñanos a amar.

María, mujer de esperanza,
Virgen del Adviento,
que adelantaste, con tu respuesta,
la llegada del Mesías,
que sepamos tener
nuestras lámparas encendidas.
Gracias, Señor, por esta Vigilia oracional con María.
Tu Palabra sigue estimulando nuestra fe.
El testimonio de María nos sigue orientando hacia Ti
y nos impulsa a la entrega generosa.
Haznos testigos de tu Esperanza gozosa.
Te lo pedimos a Ti,
que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Amén.


§  CANTO DE DESPEDIDA

(elegir un canto apropiado, en función de las circunstancias)
-          
-         SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA,

MANTEN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA. (bis)



____________________________________________________
VIGILIA INMACULADA CON EL HIMNO AKATHISTOS

a) Monición:

«El dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado el 8 de diciembre de 1.854 por el Papa Pío IX, confiesa: “...la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano.”  Con la definición de este dogma culminó un largo proceso de reflexión eclesial, bajo el impulso del Espíritu Santo, sobre la figura de la Virgen María, que permitió conocer, de modo más profundo, las inmensas riquezas con las que fue adornada para que pudiera ser digna Madre del Hijo eterno de Dios. » 

El Akáthistos  es un gran himno de acción de gracias de la liturgia oriental griega que medita sobre el misterio de la Maternidad Divina. Akáthistos quiere decir "no sentado". Se le llama así porque, a diferencia de otros himnos en la liturgia bizantina, se canta y escucha de pie, como el Evangelio, en señal de especial reverencia. La Iglesia oriental lo considera como expresión de su doctrina y piedad hacia la Madre de Dios. En el rito bizantino ocupa un lugar privilegiado y goza de su propia fiesta: el quinto sábado de Cuaresma, llamado precisamente por eso “Sábado de Akáthistos”. 


b) Escuchamos: María de Nazaret 
María de Nazaret, Virgen fiel a la Palabra,
que del ángel una noche escuchó,
y ella tan sólo respondió:
“Hágase lo que has dicho, he aquí
la esclava del Señor”.

María, María,
te llenaste del Espíritu de Dios.
María, María,
la Esperanza se hizo vida por amor.

María de Nazaret
vive siempre en la presencia del Señor.
María vive con fe
sostenida en Aquel que la escogió.
Llamada rectangular redondeada: 4Akáthistos

1º.- Parte Histórica

Llamada rectangular redondeada: 51) Un arcángel excelso fue enviado del cielo a decir "Dios te salve" a María. Contemplándote, oh Dios, hecho hombre por virtud de su angélico anuncio, extasiado quedó ante la Virgen, y así le cantaba:
Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.
Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.
Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.
¡Salve, Virgen y Esposa!


2) Conociendo la Santa que era a Dios consagrada, al arcángel Gabriel le decía: "Tu mensaje es arcano a mi oído y difícil resulta a mi alma; insinúas de Virgen el parto, exclamando: ¡Aleluya!”


3) Deseaba la Virgen comprender el misterio y al heraldo divino pregunta: "¿Podrá dar a la luz criatura una Virgen?” Responde, te ruego. Reverente, Gabriel contestaba y así le cantaba:
Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos sus dogmas.
Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.
Salve, de angélicos coros solemne portento;

Salve, de turba infernal lastimero flagelo.


Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente
¡Salve, Virgen y Esposa!


4) La virtud de lo Alto la cubrió con su sombra e hizo Madre a la Esposa Inviolada.


Aquel seno por Dios fecundado germinó como fértil arada para todo el que busca la gracia y aclama: ¡Aleluya!

Cantamos: Ave María




1.- Dios te salve, María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

AVE MARÍA, AVE MARÍA,
AVE MARÍA, AVE MARÍA.

2.- Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte, amén,
ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.


5) Con el Niño en su seno, presurosa María, a su prima Isabel visitaba. El pequeño en el seno materno exultó al oír el saludo, y con saltos, cual cantos de gozo, a la Madre aclamaba:




Salve, oh tallo del verde Retoño;
Salve, oh rama del Fruto incorrupto.
Salve, al pío Arador tú cultivas;
Salve, tú plantas quien planta la vida.
Salve, oh campo fecundo de gracias copiosas;
Salve, oh mesa repleta de dones divinos.
Salve, un Prado germinas de toda delicia;
Salve, al alma preparas Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria;
Salve, ofrenda que el mundo concilia.
Salve, clemencia de Dios para el hombre;
Salve, del hombre con Dios confianza.
Llamada rectangular redondeada: 13¡Salve, Virgen y Esposa !



6) Con la mente en tumulto, inundado de dudas, el prudente José se debate. Te conoce cual Virgen intacta; desposorios secretos sospecha. Al saber que es acción del Espíritu, exclama: ¡Aleluya!



7) Los pastores oyeron los angélicos coros que al Señor hecho hombre cantaban. Para ver al Pastor van corriendo; un Cordero inocente contemplan que del pecho materno se nutre, y a la Virgen le cantan:

Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;
Salve, aprisco de fieles rebaños.
Salve, barrera a las fieras hostiles;
Salve, ingreso que da al Paraíso.
Salve, por ti con la tierra exultan los cielos;
Salve, por ti con los cielos se alegra la tierra.
Salve, de Apóstoles boca que nunca enmudece;
Salve, de Mártires fuerza que nadie somete.


Salve, de fe inconcuso cimiento;
Salve, fulgente estandarte de gracia.
Salve, por ti es despojado el averno;
Salve, por ti revestimos la gloria.
¡Salve, Virgen y Esposa!
Llamada rectangular redondeada: 178) Observando la estrella que hacia Dios los guiaba, sus fulgores siguieron los magos. Era antorcha segura en su ruta; los condujo ante el Rey Poderoso. Al llegar hasta el Inalcanzable, le cantan: ¡Aleluya!

Cantamos: Estrella y Camino

ESTRELLA Y CAMINO
PRODIGIO DE AMOR
DE TU MANO, MADRE,
HALLAMOS A DIOS.

Todos los siglos están mirando hacia ti,
todos escuchan tu voz temblando en un sí,
cielos y tierra se dan en tu corazón
como un abrazo de paz, ternura y perdón.

9) Contemplaron los magos entre brazos maternos al que al hombre plasmó con sus manos. Comprendieron que era Él su Señor, a pesar de su forma de esclavo; presurosos le ofrecen sus dones y a la Madre proclaman:
Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;
Salve, aurora del místico Día.
Salve, tú apagas hogueras de errores;
Salve, Dios Trino al creyente revelas.
Salve, derribas del trono al tirano enemigo;
Salve, nos muestras a Cristo el Señor y el Amigo.
Salve, nos has liberado de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido de acciones de barro.

Salve, destruyes el culto del fuego;
Salve, extingues las llamas del vicio.
Salve, camino a la santa templanza;
Salve, alegría de todas las gentes.
Llamada rectangular redondeada: 20Salve, ¡Virgen y Esposa!


10) Portadores y heraldos de Dios eran los magos de regreso, allá en Babilonia. Se cumplía el oráculo antiguo cuando a todos hablaban de Cristo,
sin pensar en el necio de Herodes que no canta: ¡Aleluya!

11)

En Egipto iluminas con la luz verdadera  persiguiendo el error tenebroso. A tu paso caían los dioses, no pudiendo, Señor, soportarte; y los hombres, salvados de engaño, a la Virgen aclaman:

Salve, levantas al género humano;
Salve, humillas a todo el infierno.
Salve, conculcas engaños y errores;
Salve, impugnas del ídolo el fraude.
Salve, oh mar que sumerge al cruel enemigo;
Salve, oh roca do beben sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego que guía en tinieblas;
Salve, amplísima nube que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero;
Salve, nos sirves Manjar de delicias.
Salve, oh tierra por Dios prometida;
Salve, en ti fluyen la miel y la leche.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
12)
Simeón el anciano, al final de sus días, de este mundo dejaba la sombra. Presentado le fuiste cual niño, mas, al verte cual Dios poderoso, admiró el arcano designio y gritaba: ¡Aleluya!

Cantamos: Quiero Decir que Sí

Quiero decir que sí,
como tú, María,
como tú, un día,
como tú, María.

Quiero negarme a mí,
como tú, María,
como tú, un día,
como tú, María.

Quiero entregarme a Él,
como tú, María,
como tú, un día,
como tú, María.

2º.- Parte dogmática (Misterios de la fe)


13)
Renovó el Excelso de este mundo las leyes
cuando vino a habitar en la tierra.
Germinando en un seno incorrupto
Llamada rectangular redondeada: 26lo conserva intacto cual era.
Asombrados por este prodigio
a la Santa cantamos:

Salve, azucena de intacta belleza;
Salve, corona de noble firmeza.
Salve, la suerte futura revelas;
Salve, la angélica vida desvelas.

Salve, frutal exquisito que nutre a los fieles;
Salve, ramaje frondoso que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno quien guía al errante;
Salve, al mundo entregaste quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;
Salve, perdón del que tuerce el sendero.
Salve, atavío que cubre al desnudo;
Salve, del hombre supremo deseo.
Salve, ¡Virgen y Esposa!

14) Ante el Parto admirable, alejados del mundo, hacia el cielo elevamos la mente. El Altísimo vino a la tierra con la humilde semblanza de un pobre y enaltece hasta cumbres de gloria a quien canta: ¡Aleluya!

Llamada rectangular redondeada: 2915) Habitaba en la tierra y llenaba los cielos la Palabra de Dios infinita. Su bajada amorosa hasta el hombre no cambió su morada superna. Era el parto divino de Virgen que este canto escuchaba:


Salve, mansión que contiene el Inmenso;
Salve, dintel del augusto Misterio.
Salve, de incrédulo equívoco anuncio;
Salve, del fiel inequívoco orgullo.

Salve, carroza del Santo que portan querubes;
Salve, sitial del que adoran sin fin serafines.
Salve, tú sólo has unido dos cosas opuestas:
Salve, tú sola a la vez eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa;
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.
Placa: TODOS, de pie Salve, tú llave del Reino de Cristo;
Salve, esperanza de bienes eternos.
Llamada rectangular redondeada: 30¡Salve, Virgen y Esposa !


Llamada rectangular redondeada: 3116) Todo el orden angélico asombrado contempla el misterio de Dios que se encarna. Al Señor, al que nadie se acerca, hecho hombre, accesible, admira caminar por humanos senderos, escuchando: ¡Aleluya!

Escuchamos: Hágase en mi



María, alégrate, el Señor se ha fijado en ti.
La belleza de tu alma ha enamorado al Creador.
No temas, tu gozo es Él.
Su Espíritu desciende hoy
y la gracia se derrama hasta llenar tu corazón.

El mejor regalo es tu Sí, María.
Hágase en mi según tu palabra.
He aquí la esclava del Señor (Bis).

Tu cuerpo, azucena en flor,
da la carne al hijo de David.
Eres madre porque nada hay imposible para Dios.

La canción más bella es tu Sí, María.
Hágase en mi según tu palabra.
He aquí la esclava del Señor (Bis).

Llena de gracia, María, acoge a tu Señor.
Llena de gracia, María, eres Madre de Dios.

La oración más pura es tu Sí, María.
Hágase en mi según tu palabra.
He aquí la esclava del Señor (Bis).

17) Oradores brillantes como peces se callan ante ti, Santa Madre del Verbo. Cómo ha sido posible no entienden ser tú Virgen después de ser Madre. El prodigio admiramos tus fieles, y con fe proclamamos:

Salve, sagrario de arcana Sapiencia;
Salve, despensa de la Providencia.
Salve, por ti se confunden los sabios;
Salve, por ti el orador enmudece.

Salve, por ti se aturden sutiles doctores;
Salve, por ti desfallecen autores de mitos;
Salve, disuelves enredos de agudos sofistas;
Salve, rellenas las redes de los Pescadores.

Salve, levantas de honda ignorancia;
Salve, nos llenas de ciencia superna.
Salve, navío del que ama salvarse;
Salve, oh puerto en el mar de la vida.
¡Salve, Virgen y Esposa !

8) Por salvar todo el orbe, el Divino Alfarero hasta el mundo bajó, porque quiso. Por ser Dios era Él Pastor nuestro; se mostró por nosotros Cordero; como igual sus iguales atrae; cual Dios oye:
¡Aleluya!





 
19) Virgen, Madre de Cristo. Baluarte de vírgenes y de todo el que en ti se refugia el divino Hacedor te dispuso, al tomar de ti carne en tu seno; y enseña a que todos cantemos en tu honor, oh Inviolada:

Salve, columna de sacra pureza;
Salve, umbral de la vida perfecta.
Salve, tú inicias la nueva progenie;
Salve, dispensas bondades divinas.

Salve, de nuevo engendraste al nacido en deshonra;
Salve, talento infundiste al hombre insensato.
Salve, anulaste a Satán seductor de las almas;
Salve, nos diste al Señor sembrador de los castos.

Salve, regazo de nupcias divinas;
Salve, unión de los fieles con Cristo.
Salve, de vírgenes Madre y Maestra;
Salve, al Esposo conduces las almas.


¡Salve, Virgen y Esposa!

20) Impotente es el canto que alabar presumiera de tu gracia el caudal infinito. Como inmensa es la arena en la playa pueden ser nuestros himnos, Rey Santo, mas no igualan los dones que has dado a quien canta:
¡Aleluya!

Cantamos: Gracias, Madre

 GRACIAS, MADRE, POR TU PRESENCIA,
TÚ NOS LLEVAS A JESÚS.
GRACIAS, MADRE, POR TU SILENCIO,
TÚ ILUMINAS NUESTRA FE.


Gracias porque eres muy sencilla,
gracias porque eres llena de gracia,
gracias Madre, gracias.
Gracias por tu vida tan callada,
gracias porque vives la Palabra,
gracias Madre, gracias.


21) Como antorcha luciente del que yace en tinieblas resplandece la Virgen María. Ha encendido la Luz increada; su fulgor ilumina las mentes y conduce a la ciencia celeste suscitando este canto:
Salve, oh rayo del Sol verdadero;
Salve, destello de Luz sin ocaso.
Salve, fulgor que iluminas las mentes;
Salve, cual trueno enemigos aterras.

Salve, surgieron de ti luminosos misterios;
Salve, brotaron en ti caudalosos arroyos.
Salve, figura eres tú de salubre piscina;
Salve, tú limpias las manchas de nuestros pecados.

Salve, oh fuente que lavas las almas;
Salve, oh copa que vierte alegría.
Salve, fragancia de ungüento de Cristo;
Salve, oh Vida del sacro Banquete.

¡Salve, Virgen y Esposa !


Llamada rectangular redondeada: 4122) Por querer perdonarnos el pecado primero, el que paga las deudas de todos, de sus prófugos busca el asilo, libremente del cielo exiliado. Mas, rasgando el quirógrafo antiguo, oye un canto: ¡Aleluya!


23) Celebrando tu parto,  a una voz te alabamos como templo viviente, Señora.  Ha querido encerrarse en tu seno el que todo contiene en su mano, el que santa y gloriosa te ha hecho, el que enseña a cantarte:
Salve, oh tienda del Verbo divino;
Salve, más grande que el gran Santuario.
Salve, oh Arca que Espíritu dora;
Salve, tesoro inexhausto de vida.

Salve, diadema preciosa de reyes devotos;
Salve, orgullo glorioso de sacros ministros.
Salve, firmísimo alcázar de toda la Iglesia;
Salve, muralla invencible de todo el Imperio.
Salve, por ti enarbolamos trofeos;

Salve, por ti sucumbió el adversario.
Salve, remedio eficaz de mi carne;
Salve, inmortal salvación de mi alma.
¡Salve, Virgen y Esposa !

24) Digna de toda loa, Madre santa del Verbo, el más Santo entre todos los Santos. Nuestra ofrenda recibe en el canto; salva al mundo de todo peligro; del castigo inminente libera a quien canta: ¡Aleluya! Amén

Cantamos: María, la Madre Buena
Tantas cosas en la vida
nos ofrecen plenitud
y no son más que mentiras
que desgastan la inquietud.
Tú has llenado mi existencia
al quererme de verdad,
yo quisiera madre buena amarte más.
En silencio escuchabas
la Palabra de Jesús,
y la hacías pan de vida
meditando en tu interior.
La semilla que ha caído
ya germina y está en flor,
con el corazón abierto cantaré.

AVE MARÍA, AVE MARÍA,
AVE MARÍA, AVE MARÍA.

Desde que yo era un niño
has estado junto a mí,
y guiado de tu mano
aprendí a decir “sí”.
Al calor de la esperanza
nunca se enfrió mi fe,
y en la noche más oscura fuiste luz.
No me dejes, madre mía,
ven conmigo al caminar,
quiero compartir mi vida
y crear fraternidad.
Muchas cosas en nosotros
son el fruto de tu amor,
la plegaria más sencilla cantaré.



Acto de consagración al corazón inmaculado de María






Madre de Cristo y Madre Nuestra,


al conmemorar la Inmaculada Concepción,


deseamos unirnos a la consagración que tu Hijo hizo de sí mismo:


Yo por ellos me consagro,


para que ellos sean consagrados en la verdad (Jn 17, 19),
y renovar nuestra consagración, personal y comunitaria,
a tu Corazón Inmaculado.

Te saludamos a ti, Virgen Inmaculada,
que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.
Madre de la Iglesia: ilumina a todos los fieles cristianos de España
en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad;
protege con tu amparo materno a todos los hombres y mujeres
de nuestra patria en los caminos de la paz, el respeto y la prosperidad.
¡Corazón Inmaculado!

Ayúdanos a vencer la amenaza del mal
que atenaza los corazones de las personas e impide vivir en concordia:
¡De toda clase de terrorismo y de violencia, líbranos!
¡De todo atentado contra la vida humana,
desde el primer instante de su existencia
hasta su último aliento natural, líbranos!
¡De los ataques a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, líbranos!
¡De toda clase de injusticias en la vida social, líbranos!
¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!
¡De las ofensas y desprecios a la dignidad del matrimonio
y de la familia, líbranos!
¡De la propagación de la mentira y del odio, líbranos!
¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!
¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!

Acoge, oh Madre Inmaculada,
esta súplica llena de confianza y agradecimiento.
Protege a España entera y a sus pueblos,
a sus hombres y mujeres.
Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos
la luz de la esperanza. Amén.
Bendición final y despedida 

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Notas de MARÍA en la Sagrada Escritura


Los escritos neotestamentarios que fueron siendo compuestos poco a poco y de forma diversa como expresión de la fe y respuestas a contextos comunitarios con inquietudes diferentes; tomados en su conjunto nos muestran un progreso de la toma de conciencia de María, la madre del Señor. «Conocido Cristo y fundada suficientemente su fe, no podía ignorarse ni ocultarse la excelencia de su Madre»[1]. El NT tiene una intención prioritariamente cristológica. María no es en ningún caso el centro de los escritos. En esto podemos apreciar una diferencia esencial con algunos escritos apócrifos, como es el caso del Protoevangelio de Santiago, centrado por completo en la persona de María. Lo que los escritos cánonicos refieren de María está siempre en íntima relación y dependecia de Cristo. La presencia de María es concomitante aunque imprescindible. Hay un progreso desde la mujer anónima de Gálatas 4,4 hasta aquella que Jesús llama «Mujer» en el evangelio según san Juan. De forma resumida el cuadro siguiente pretende mostrar este iter:

Marialogía en Gálatas:
María, la mujer garante de la humanidad de Jesucristo. El misterio de la Encarnación se dio con ella y no sin ella. María es colaboradora de la realización del designio divino. Aún sin decir su nombre, pertenece a la esencialidad del núcleo  de la fe cristiana.

Marialogía de Marcos:
María es la madre de Jesús y tiene nombre propio.
María vive en Nazaret, inserta en la familia, en su pueblo y cultura. Es una mujer normal y conocida. Jesús es referido a ella.
María viaja con los suyos para ver qué le pasa a su hijo. Salió a buscarlo.
Jesús amplia los lazos familiares más allá de la sangre. María escuchó a Jesús y no le impidió seguir su camino.
María es visitada por Jesús y sus discípulos en Nazaret.
El evangelio leído en su conjunto nos deja este mensaje: Jesús es el hijo del Bendito y de María.
María es la única mujer, relacionada con Jesús, con nombre propio antes de la Pascua. Las demás lo adquieren después con la muerte de Jesús.

Marialogía de Mateo:
María está inserta en la cadena de mujeres valientes y significativas de Israel. Con ellas Dios lleva a cabo sus designios de manera admirable y decisiva.
La que engendra es María. Nunca se dijo algo más subversivo contra el patriarcalismo.
María concibe a Jesús del Espíritu Santo
María es la esposa del justo José, viven en reciprocidad su misión respecto a Jesús.
María es la virgen madre del Enmanuel, prefigurada en la Is 7,14.
La madre es inseparable del hijo: quien busque ver a Jesús la encontrará con él.
La suerte del hijo, persecución, muerte, envuelve la vida de la madre.
María es una mujer normal inserta en la vida familiar de Nazaret.
Jesús amplia su familia: la  familiaridad con Jesús es don por la realización de la voluntad de Dios.

Marialogía de Lucas:
María es una joven  de Nazaret, esposa de José.
María es la hija de Sión, elegida por Dios, tiene un nuevo nombre: kejaritomene
María goza del auxilio del Señor para su misión. 
María siente, es inteligente, dialoga con el Señor.
El misterio de la Trinidad actúa en María, haciendo posible la concepción de Jesús.
María es la sierva del Señor, en la línea de los siervos del Señor. Dio su consentimiento libre y confiado al plan de Dios. Es el comienzo del nuevo pueblo de Dios: haremos cuanto ha dicho el Señor-Hágase en mi lo que has dicho.
María es el “arca de la nueva alianza”
María es la creyente: felicitada por haber creido lo que le fue dicho por el Señor. Su fe es paragonable a la de Abraham.
María es la madre de mi Señor.
María, es una anawin que canta la liberación de Dios
María es y será la Bienaventurada que proclamarán todas las generaciones.
María symbalousa, guarda y confronta las cosas en su corazón
María y José cumplidores de la Ley del Señor, educaron a Jesús como hijo de la Ley
María vivió en profundidad  el tallo de la Palabra de Dios
María mujer de los interrogantes, peregrina en la fe.
María, proclamada dichosa por Jesús, porque escuchó y cumplió la palabra de Dios, es la discípula sabia.
María tiene en la Iglesia naciente un puesto relevante. La Iglesia ora con María y recibe su testimonio. Paralelismo entre la Iglesia en Pentecostés y  María en la anunciación. La Iglesia tiene en María su modelo.

Marialogía de Juan:
La madre de Jesús en el comienzo (Caná) y en el final de la manifestación de Jesús (Cruz): siempre.
La madre de Jesús es la mujer de la nueva alianza
La madre de Jesús atenta a la humanidad, dialoga con Jesús, le presenta la necesidad.
La madre de Jesús indica a los servidores: haced lo que el os diga
La madre de Jesús con la Iglesia naciente
La madre de Jesús recibe una misión en la Pascua: ser madre del discípulo amado.
La madre de Jesús: don de la Pascua para la comunidad.
La actitud del discípulo amado respecto a María: acogerla como propia
La mujer vestida de sol y de parto. La Iglesia y María pueden identificarse.

María prefigurada en el AT al lado del mesías:
Is 7,14: la almah;  Miq 5,2-3: la yoledah; Gén 3,15: la nueva Eva, la mujer preanunciada en el protoevangelio.


Es innegable el testimonio del NT sobre María:  152 versículos, de los cuales 90 en Lucas; por tanto, la Iglesia primitiva ha manifestado y nos ha transmitido a María como dato esencial de nuestra fe. En ella encontramos a la mujer, a la madre del Señor, su misión y la relevancia de la importancia de  la reciprocidad varon-mujer según en el plan de Dios.
María es una figura histórica, una mujer real de su época, inserta en la penumbra de lo cotidiano, asociada al misterio de Cristo y del pueblo de la nueva Alianza. María es simbólica e histórica, «se ha de evitar disociar historia y símbolo. María es simbólica e histórica. Simbólica porque histórica»[2].
María es de orden teológico, integrada con la presentación e interpretación que hace la Escritura de Jesucristo. No es una presentación biográfica, sino fundamentalmente trascendente, que pone al creyente de cada generación en contacto con el misterio de la fe que profesa sobre un firme fondo histórico.
María aparece siempre como una persona en relación,  nunca como una figura aislada, separada y mucho menos independiente del conjunto de la obra redentora de Cristo, sino siempre formando parte de un todo más amplio y de orden trascendente que es la historia de la salvación centrada en Cristo.
María está ligada a este Centro, al dirigirnos hacia Él nos encontramos también con ella necesariamente. Nuestro Dios es el Dios encarnado y la encarnación se da con ella. No es sólo una madre biológica, sino que Dios mismo ha respetado el principio de reciprocidad mujer-varón al comenzar la nueva creación.
María es cumplimiento y profecía, las perícopas marianas «se presentan como piezas de un mosaico mucho más amplio. Ya desde el AT la figura y la misión de María se presentan como envueltas en la penumbra de los oráculos proféticos y de las instituciones de Israel. En los umbrales del NT se levanta sobre el horizonte de la historia de la salvación como síntesis ideal del antiguo pueblo de Dios y como madre del Cristo Mesías»[3].
A la luz de María según las Escrituras,  el mensaje sobre el ser, la dignidad y la misión de la mujer en el mundo y en la Iglesia, es una denuncia y profecía. Denuncia de los límites impuestos a las mujeres por las culturas androcéntricas y patriarcales. Profecía del nuevo orden inaugurado con la Encarnación del Verbo. Aún no hemos sacado todas las consecuencias de la Encarnación de la Palabra de Dios realizada con esta sencilla mujer y su Cuerpo entregado, gracias al ministerio de la mujer. Su más estrecha socia, sigue recordando a cada generación la llamada a no poner límites al Amor que quiere difundirse por toda la tierra y a  abrir nuevos espacios para un co-protagonismo, que en cristiano es co-servicio, que no pueda ser limitado (cf. Ga 3,28
En María confesamos que se ha realizado una generación virginal de Jesús, sin participación de varón, pero el término de la fe es claro que es el generado: Jesús, encarnación de la segunda persona de la santísima Trinidad. Pudiera la naturaleza hacer la singularidad de que una mujer genere sin participación de varón, de hecho lo hizo,  pero de ahí no se concluiría que la persona generada fuera divina. Confesar esto es acto de fe cristiano. El signo puede ser visto como milagro, pero no es él quien da la fe, sino que es la fe la que «ve y lee» el signo. La fe es consentimiento  y  adhesión libre a la persona que lo ha hecho posible. Pertenece al terreno de las relaciones de confianza y es base del amor. El milagro ayer, como hoy, no concluye nada, concluimos las personas y la conclusión ha de incidir en la vida práctica: «muestrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe». ¿Cree de verdad la asamblea de los creyentes en Cristo unánimemente en la mujer como ha creído Dios mismo?

Dios es padre y madre

El amor maternal tiene su fundamento último en Dios que es padre y es madre, es ternura infinita, puede ser llamado sin prejuicios y sin escándalo Dios Madre. La paternidad y la maternidad son participación en el amor total del que sólo Dios es fuente. No hay competitividad por llamar a Dios Madre y a María también. Dios hace partícipe a María, de forma singular, y a todas las madres de su maternidad. La Escritura misma nos muestra esto. A pesar del contexto patriarcal y de dominio del varón en que fueron escritos los textos, la Escritura deja claro que también Dios es Madre. Las características que se describen en algunos pasajes son maternales. Así:
Dios ha  concebido y dado a luz al pueblo (Nm 11,12), cuidando de su nacimiento y desarrollo, contribuyendo a su formación (os 11,1-3; 4; Deut 1,31-33). El pueblo le pertenece (Ex 4,21-22). Les ofrece el perdón y la salvación (Jer 31,20). El amor divino es descrito como quien acaricia tiernamente a su hijito (Oseas 1,4). Le ha enseñado a andar y le ha prodigado todos los tiernos cuidados que una madre prodiga a su hijo: le ha tratado como a un niño de pecho, lo ha alzado hasta sus mejillas; se ha inclinado hacia él y le ha dado de comer. Se le conmueven las entrañas: es Dios y no hombre (Oseas 11,8.9).
El emeth y rahamin de Dios remiten al amor gratuito, al corazón maternal[4].
Jesús llamaba  Dios abbá, expresando su intima familiaridad y la experiencia de la comunicación de toda de la vida la primera persona de la Trinidad a la segunda. El padre-madre es la fuente de la vida que se comunica en primer lugar al hijo por generación eterna. Amor generante, Amor generado, Amor comunicado íntimamente y sin escisión. Circulación fluida nunca agotada ni agotadora, sino vivificante y vivificadora, sin principio ni fin, principio y fin de todo y de todos y todas. Puesto que se da totalmente es gozo total «hay más alegría en dar que en recibir». Todo es reciprocidad, nada de competitividad ni dominio.
El ser humano, hombre y mujer, están llamados a reproducir en sí la imagen de Dios. En María ya se ha realizado.     (María Dolores Ruiz)


[1] F. SUÁREZ, Misterios de la vida de Cristo, vol. I, BAC, Madrid 1948, 4.
[2] R. LAURENTIN, «Recent research of the Virgin Mary», Revue des Sciences philosophiques et théologiques 70 (1986), 150.
[3] A. SERRA, «Biblia» NDM
[4] Cf. Dives in misericordia, 52.